|
No
nos pasa de repente que es más fácil “ser buenas personas” fuera de
nuestra casa que dentro. Creo que sí, y me parece muy contraproducente. A
veces, lo que más cuesta es manifestar nuestra preocupación por los demás
en las cosas más pequeñas y rutinarias. Y para querer a los que nos son
más cercanos no basta sólo con buenas intenciones sino debemos conocer a
cada uno, comprenderlo, y entendiéndolo aceptarlo. ¿Acaso no nos cuesta
aceptar a los demás?
Revisaremos una serie de temas y situaciones familiares, pensando
en buscar lo mejor para los demás, aprendiendo a ponernos en el lugar del
otro
|
|